En sus comienzos el Bridge, o su antecesor el Whist, fue el juego de cartas por excelencia que practicaba la alta sociedad europea, tanto en la metrópoli como en las colonias.La imagen del embajador de Bélgica, el coronel inglés recién llegado de la India, la bella Sra. Meredith y el famoso detective Hércules Poirot, todos ellos sentados alrededor de una mesa, venía a la mente de las personas cuando hace años se hablaba de Bridge.

Pero esta referencia de juego social y elitista ha pasado a la historia. Desde que hace unas decenas de años se introdujo el Bridge Duplicado (es decir, la posibilidad de que diferentes parejas jueguen con las mismas cartas, comparen sus resultados, se elimine el factor suerte y se introduzca el factor competición), el Bridge ha cambiado radicalmente y ha pasado a ser un juego deportivo, competitivo y popular. Esta evolución del Bridge culminó en marzo de 1999, cuando el Comité Olímpico Internacional (COI) reconoció a la Federación Mundial de Bridge(WBF), como Federación Olímpica otorgando al Bridge el mismo status deportivo que actualmente poseen deportes como el golf, squash, karate, ajedrez, deportes subacuáticos, polo, rugby, etc. Es decir, modalidades que se consideran deportes a todos los efectos aunque no participan en los Juegos Olímpicos.

El Bridge forma parte del Congreso Olímpico y el logotipo y la bandera de la World Bridge Federation están incluidos en las publicaciones y en las exhibiciones del COI.

Hoy en día el Bridge se practica en todo el mundo, más de 80 millones de aficionados lo juegan, más de 125 países cuentan con una Federación Nacional de Bridge, o entidad análoga, que lo regula, miles de clubes de Bridge existen por toda el planeta, más de 900.000 personas están en posesión de una licencia federativa para poder competir en los eventos locales, nacionales e internacionales que se celebran en los cinco continentes, la literatura de Bridge compite con la de ajedrez y se ha generalizado su introducción en escuelas y universidades.

El Bridge, ¿deporte o juego? Lo importante es que, como se ha dicho, la función social y educativa del Bridgeayuda a la formación integral del individuo. 

Para que la dirección de aquellos centros que decidan incorporar el Bridge a su enseñanza pueda formarse criterio sobre cómo y dónde clasificar esta nueva oferta docente debemos acabar este capítulo dedicado al Bridgeen la Escuela tratando de contestar a esta pregunta haciendo unas consideraciones sobre este tema: El Bridge es un deporte o un juego?.

Muchas personas se resisten a aceptar que el Bridge es un deporte, pero hay una razón contundente para afirmar que lo es: el Bridge es un deporte porque así lo ha definido el Comité Olímpico Internacional, COI, en su reunión celebrada en Seúl en marzo de 1999. Es más, Juan Antonio Samaranch, siendo Presidente de este organismo, en su discurso de apertura del 1º Gran Prix de Bridge, promovido y patrocinado por el COI, y celebrado en Lausana del 7 al 11 de Septiembre de 1998, recordó: “….Bridge is a sport and as such you place is here, like all other sports…”, y después, durante los coloquios con los responsables de la World Bridge Federation, anunció que el Bridge sería disciplina deportiva demostrada en las Olimpiadas de Invierno de 2002 y que se convertiría en disciplina oficial en el transcurso de las Olimpiadas del 2006. El primer anuncio ya se ha cumplido y, efectivamente, en Salt Lake City el Bridge participó como deporte de exhibición. Esta confirmación del Bridge como deporte y como disciplina deportiva efectuada por la máxima autoridad deportiva a nivel mundial, el COI, tiene su fundamento? Por supuesto que sí y vamos a argumentarlo.

Lo primero que debemos hacer es ponernos de acuerdo sobre qué entendemos por deporte. La Real Academia Española establece tres acepciones para esta palabra: a) Actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas. b) Recreación, pasatiempo, placer. c) Por gusto, desinteresadamente.

Sin duda todos estaremos de acuerdo que el Bridge cumple las acepciones b) y c). Pero sin duda los escépticos también estarían de acuerdo en aceptar que el Bridge es un deporte si éste lo definiéramos como “Actividad ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas”, es decir si suprimiéramos la palabra “física”. En este caso no existiría diferencia entre, por ejemplo, la natación y el Bridge. Ambas actividades se podrían practicar por placer o por competir y, en este último caso, encontramos en ambos los mismos componentes que definen a los deportes de competición: disciplina, rigor, ética, competitividad, confrontación, superación, sacrificio, estudio, entrenamiento, fatiga, etc.

Todos estaríamos de acuerdo en aceptar que la práctica de un deporte de competición conlleva un esfuerzo físico, (músculos, pulmones, etc.), y un esfuerzo mental, (concentración, cálculo, autocontrol, etc.). Siempre se ha dicho que un buen boxeador necesita, no solo puños, sino también “cabeza”. También decimos que para competir en el Bridge se necesita, no solo cabeza, sino también “músculos”. (No olvidemos que en las grandes competiciones en el ámbito de un campeonato nacional, europeo o mundial, se requiere una dedicación diaria de diez a doce horas durante diez a quince días consecutivos, es decir, se requiere una aportación física importante). Esta más completa definición de deporte como “Actividad física y mental, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas” se está imponiendo y no sería de extrañar que la Real Academia Española, en una próxima edición, en la línea del COI, redefina el deporte en este sentido. Por eso la discusión sobre si el Bridge es un juego o un deporte tiene sus días contados. Hoy todo el mundo acepta definir al Bridge como el deporte de la mente y próximamente todos aceptaremos definir al Bridge como un deporte, sin más.